El doble papel de la IA en el consumo y la eficiencia energética
Aunque la inteligencia artificial incrementa significativamente el consumo energético global, también ofrece soluciones para mejorar la eficiencia energética en diversos sectores.
La inteligencia artificial (IA) está contribuyendo a un notable aumento en el consumo energético global, siendo los centros de datos —integrales para las operaciones de IA— responsables de aproximadamente el 1,5 % del uso mundial de electricidad en 2024. Se proyecta que esta cifra se más que duplique para 2030, alcanzando alrededor de 945 teravatios-hora, o casi el 3 % del consumo eléctrico global.
A pesar de estas preocupaciones, la IA se está utilizando para mejorar la eficiencia energética y reducir la contaminación. En la gestión de edificios, los sistemas de IA pueden ajustar de forma autónoma la iluminación, ventilación, calefacción y refrigeración basándose en datos en tiempo real, lo que podría disminuir el consumo energético entre un 10 % y un 30 %.
En el sector del transporte, la IA optimiza los horarios de carga de vehículos eléctricos, desplazando el uso de energía a horas valle cuando la demanda y las tarifas son menores. Este enfoque no solo reduce costos, sino que también disminuye la presión sobre la red eléctrica.
Las aplicaciones de la IA se extienden a la industria del petróleo y gas, donde ayudan a minimizar las emisiones de metano —un gas de efecto invernadero potente— optimizando las operaciones y reduciendo la necesidad de quemas y ventilaciones.
Además, la IA contribuye a identificar sitios viables para energía geotérmica mediante el análisis de datos subterráneos, promoviendo así el desarrollo de fuentes de energía renovable.
En entornos urbanos, los sistemas de gestión del tráfico impulsados por IA ajustan los tiempos de los semáforos para reducir la congestión, lo que conduce a menores emisiones vehiculares y a una mejor calidad del aire.
Aunque las demandas energéticas de la IA son considerables, su capacidad para mejorar la eficiencia y apoyar prácticas sostenibles presenta un panorama complejo pero prometedor para la gestión energética futura.
Fuente
AP NewsPrimero reportado aquí
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