EE.UU. e Israel lanzaron ataques coordinados en Irán y alcanzaron un alto el fuego
Estados Unidos e Israel iniciaron ataques militares coordinados contra múltiples objetivos en Irán, incluyendo Teherán, que resultaron en la muerte del líder supremo ayatolá Ali Khamenei y altos funcionarios iraníes. Estas operaciones provocaron una fuerte escalada de tensiones regionales, con Irán respondiendo mediante ataques con misiles y drones contra posiciones israelíes, estadounidenses y de países del Golfo. El conflicto se amplió con ataques a depósitos de petróleo y gas iraníes por parte de Israel, y ataques iraníes contra Arabia Saudita, Kuwait e Israel. Las hostilidades causaron numerosas bajas y daños a infraestructuras civiles en Oriente Medio. A medida que el conflicto se intensificaba, surgieron esfuerzos diplomáticos con negociaciones indirectas entre EE.
UU. e Irán y propuestas para reducir las tensiones. A pesar de amenazas y ultimátums relacionados con el Estrecho de Ormuz, se alcanzó un alto el fuego que reveló extensas bajas y destrucción en ambos bandos. El conflicto interrumpió el suministro global de petróleo y la seguridad marítima, generando preocupación internacional y críticas a las estrategias de las partes involucradas.