Científicos logran cultivar garbanzos en suelo lunar simulado
Investigadores han cultivado garbanzos en mezclas de suelo que contienen hasta un 75% de regolito lunar simulado, marcando un paso significativo hacia la producción sostenible de alimentos para futuras misiones lunares.
Los científicos han alcanzado un hito en la agricultura extraterrestre al cultivar con éxito garbanzos en mezclas de suelo que contienen hasta un 75% de regolito lunar simulado. Este avance podría abrir el camino para que los astronautas en misiones lunares a largo plazo cultiven su propio alimento.
La investigación, realizada en la Universidad Texas A&M, consistió en plantar semillas de garbanzo de la variedad 'Myles' recubiertas con hongos beneficiosos en una mezcla de suelo lunar simulado y vermicompost, una sustancia rica en nutrientes producida por lombrices de tierra. El estudio encontró que, aunque los garbanzos podían crecer en mezclas con hasta un 75% de simulante lunar, concentraciones más altas provocaban una disminución en los rendimientos, y las plantas en un 100% de simulante lunar no lograron producir flores ni semillas.
Jessica Atkin, candidata doctoral y becaria de la NASA en el Departamento de Ciencias del Suelo y Cultivos de Texas A&M, destacó los beneficios nutricionales de los garbanzos, afirmando que son "altos en proteínas y otros nutrientes esenciales, lo que los convierte en un fuerte candidato para la producción de cultivos espaciales".
El estudio también resaltó el papel de los hongos en ayudar al crecimiento de las plantas al facilitar la absorción de nutrientes esenciales y reducir la captación de metales pesados presentes en el regolito lunar. Sin embargo, antes de que estos garbanzos puedan considerarse seguros para el consumo, se requieren pruebas adicionales para evaluar la acumulación de metales. Atkin señaló: "Antes de que alguien prepare hummus lunar, necesitamos confirmar que son seguros y nutritivos. Esos resultados se publicarán en un artículo de seguimiento a finales de este año".
Esta investigación representa un paso significativo hacia el establecimiento de fuentes de alimento sostenibles para futuras misiones lunares, abordando los desafíos de transportar alimentos desde la Tierra y apoyando la presencia humana a largo plazo en la Luna.