Los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán aumentan las preocupaciones sobre el suministro mundial de petróleo
Las recientes acciones militares de EE. UU. e Israel contra Irán han generado preocupaciones significativas sobre posibles interrupciones en el suministro mundial de petróleo y la estabilidad de los mercados energéticos.
Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares coordinados contra Irán el 28 de febrero de 2026, apuntando a sitios en Teherán y otras ciudades. Esta escalada ha intensificado las preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro mundial de petróleo y la estabilidad de los mercados energéticos.
Irán, miembro de la OPEP, produce aproximadamente 3.1 millones de barriles de petróleo por día, lo que representa alrededor del 3 % del suministro global. A pesar de las sanciones, una parte significativa de este petróleo se exporta a China. El Estrecho de Ormuz, un corredor marítimo crítico controlado por Irán, facilita el paso de aproximadamente el 20 % de los envíos de petróleo mundial. Cualquier interrupción en esta región podría tener efectos inmediatos y dramáticos en los precios globales del petróleo.
Los analistas sugieren que incluso acciones militares limitadas podrían impulsar los precios del petróleo hacia los 80 dólares por barril. Un conflicto prolongado que afecte el suministro real de petróleo, como interrupciones en las exportaciones iraníes o intentos de bloquear el Estrecho de Ormuz, podría llevar los precios a alrededor de 100 dólares por barril.
El mercado mundial del petróleo está actualmente sobresuministrado, lo que ha ayudado a mantener los precios relativamente estables a pesar del aumento de las tensiones geopolíticas. Sin embargo, el potencial de represalias iraníes, incluyendo ataques a infraestructuras petroleras en países vecinos o el cierre del Estrecho de Ormuz, representa riesgos significativos para la seguridad del suministro.
En respuesta a los ataques, Rusia condenó las acciones como un "acto de agresión armada premeditado y no provocado" y advirtió sobre posibles desastres humanitarios y económicos en la región.
Mientras los mercados se preparan para abrir, comerciantes y analistas monitorean de cerca la situación para evaluar el impacto en los precios del petróleo y la estabilidad económica global.