Estados Unidos e Israel Realizan Ataques Contra Irán Sin Aprobación del Congreso
Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares coordinados contra Irán sin autorización previa del Congreso, lo que provocó una respuesta dividida entre los legisladores estadounidenses.
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel iniciaron ataques militares coordinados dirigidos a varios lugares en Irán, incluyendo sitios en Teherán y otras ciudades. La operación, denominada "Operación Rugido del León" por Israel, se llevó a cabo sin la autorización previa del Congreso de Estados Unidos.
La Casa Blanca notificó a los principales líderes del Congreso, conocidos como el "Grupo de los Ocho", poco antes de que comenzaran los ataques. Sin embargo, la administración no buscó la aprobación formal del Congreso, lo que generó preocupaciones constitucionales. El Artículo I de la Constitución de EE.UU. otorga al Congreso el poder exclusivo para declarar la guerra.
Las reacciones entre los legisladores estadounidenses fueron mixtas. El líder de la mayoría en el Senado, John Thune (R-S.D.), y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (R-La.), elogiaron la operación. Johnson declaró: "Hoy, Irán enfrenta las severas consecuencias de sus acciones malvadas." Por el contrario, el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer (D-N.Y.), criticó la falta de consulta con el Congreso, enfatizando la necesidad de que la administración proporcione al Congreso y al pueblo estadounidense detalles críticos sobre el alcance e inmediatez de la amenaza.
En respuesta a los ataques, Irán lanzó ataques con misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en la región del Golfo. Se reportaron explosiones en múltiples países del Medio Oriente, con víctimas significativas, incluyendo al menos 85 personas muertas en un ataque contra una escuela de niñas en el sur de Irán.
La operación ha intensificado los debates sobre la autoridad del presidente para llevar a cabo acciones militares sin la aprobación del Congreso. El senador Tim Kaine (D-Va.) pidió una votación inmediata sobre una Resolución de Poderes de Guerra para restringir futuras acciones militares sin el consentimiento del Congreso. El representante Thomas Massie (R-Ky.) calificó los ataques como "actos de guerra no autorizados por el Congreso."
A nivel internacional, Rusia condenó los ataques como "un acto de agresión armada premeditado y no provocado" contra un estado soberano miembro de la ONU, advirtiendo sobre posibles consecuencias humanitarias y económicas.
La situación sigue siendo fluida, con enfrentamientos militares en curso y esfuerzos diplomáticos para abordar el conflicto en escalada.